jueves, 24 de abril de 2014

McLuhan 50/38




Dos motivaciones para hablar de Marshall McLuhan en abril de 2014.

La primera, por los cincuenta años que está cumpliendo Understanding Media: The extensions of man (McGraw Hill, New York, 1964), obra clave del pensador canadiense, en la que lanzó su célebre teoría “The medium is the message”.
Segunda motivación: la visita, de cinco días, que McLuhan hizo a Caracas, en abril de 1976, para participar en el Primer Seminario Venezolano de Radiodifusión Sonora, en Parque Central, edificio Anauco, donde dictó dos conferencias: una el sábado 24 de abril y otra –extraseminario–  el lunes 26, hace tan sólo 38 años.

En cada uno de esos privilegiados encuentros habló una hora aproximadamente, y dedicó una hora y media a contestar las numerosas preguntas que le hicieron seguidores y detractores por igual. El respondió a todo el mundo, sin problemas.

Para nosotros fue inmensamente grato reencontrar al maestro de quien aprendimos mucho.

Justamente el día 27 de abril, nos concedió su segunda entrevista, que podrán leer después de esta introducción. La primera fue en Toronto en 1973, que salió publicada en Séptimo Día de El Nacional el 25/03/1973, y la tercera, también Toronto en 1977.

Con motivo del Centenario del nacimiento de McLuhan en 2011, volvimos a publicar el relato del primer encuentro en la revista Comunicación (Estudios Venezolanos de Comunicación Nro. 155, tercer trimestre 2011).

También realizamos una presentación, de 50 láminas, para el evento Tecnotopías: Ecos del pensamiento de Marshall McLuhan, que tuvo lugar en la UCAB. Ambos trabajos los pueden ver en el Website www.labohemiahipermediatica.com y así tendrán una visión más amplia de ese personaje y su obra, que todavía en 2014 es objeto de malentendidos.


Por supuesto, ante un McLuhan malentendido, bueno es poner las cosas en su sitio. Eso fue lo que hizo Robert K. Logan, físico de la Universidad de Toronto, que trabajó con McLuhan por varios años y se convirtió en un destacado teórico de la comunicación.

Logan comenzó dictando el curso The poetry of physics, en 1971. Siguió con la investigación sobre ecología de los medios y evolución del lenguaje. Sus obras más conocidas son The alphabet effect, basada en un trabajo realizado con McLuhan; The Sixth Language: Learning a Living in the Internet Age y The Extended Mind: the emergence of Language, the human mind and culture.


A finales de 2013 salió McLuhan Misunderstood: setting  the record straight (Key Publishing Inc.), en el que reivindica el trabajo de ese intérprete de la era electrónica y logra  demostrar como McLuhan tenía “la clave de nuestra comprensión de los nuevos medios digitales”.

A partir del Centenario de McLuhan, que fue celebrado en varias ciudades del mundo, muchos investigadores de la comunicación, el arte y la ciencia, han comenzado a profundizar en el pensamiento de quien investigó la cultura de su tiempo y el impacto social de las nuevas tecnologías de comunicación.

Él hablaba de ecología de los medios, de procesos, y no ha sido difícil encontrar relaciones con el tema de process ecology, del científico Robert Ulanowicz, que reemplaza las leyes de la naturaleza por procesos de sistemas biológicos.

Igualmente Robert K. Logan configuró su propia ecología de los medios que extiende su paradigma al lenguaje, la cultura, la tecnología y la ciencia. También introduce la noción de información biótica, compartiendo su teoría con Kauffman.

Y como McLuhan estaba más allá de cualquier categoría, hay quienes se han dedicado a estudiar su lado existencial inexplorado, oculto: la fenomenología existencial basada en la percepción, y vivida a través de la experiencia del mundo.

Terry J. León, 1981
La revista Explorations in Media Ecology, de julio 2012, trae un estudio sobre McLuhan and Phenomenology (“a new ground for and old figure”), escrito por Laureano Ralon y Marcelo Vieta, como parte de las investigaciones que realiza Figure/Ground Communication.

Pero, dejemos la historia reciente hasta aquí, y hagamos un salto hacia atrás, hasta 1976. ¿Habían nacido, queridos “lectores”? ¿No habían nacido? Como sea, ese año pasaron muchas cosas y una de ellas fue la presencia de McLuhan en Venezuela.

Nosotros escribimos un trabajo para el Cuerpo C de El Nacional, diario que le daba mucha importancia a la cultura… en ese tiempo. Y la cultura, como sabrán, uno no la aprende solo. Se la tienen que enseñar. Primero informando. Informar lo esencial es nuestra tarea en estos Toques de Contemporaneidad. Una contemporaneidad, que si bien privilegia el presente, también le da entrada a ideas del pasado, que a veces son más actuales que nunca. Ya lo verán… 

  

Marshall McLuhan
La vida es una comedia para los que piensan y una tragedia para los que sienten
Cada uno tiene derecho a defender su propia ignorancia


Margarita D’Amico
Fotos Claudio Perna
El Nacional Cuerpo C
Caracas, domingo 9 de mayo de 1976



  • No hay divorcio entre humanismo y tecnología.
  • La tarea del artista es navegar en aguas turbulentas.
  • Un juego de béisbol, una corrida de toros o un concierto sinfónico son tecnologías humanas, metáforas creadas por el hombre.
  • La universidad abierta ha sido un fracaso porque los viejos programas no funcionan con los medios nuevos.
  • Las mujeres son mejores que los hombres para “jugar un papel”.
  • A la velocidad electrónica regresamos a la escala humana; tal vez el avión pueda restablecer la unidad familiar.



Ya el profesor McLuhan se fue. La figura mágica del Primer Seminario Venezolano de Radiodifusión, realizado en el Parque Central la semana pasada, regresó a Toronto, dejando en quienes supieron escucharlo y comprenderlo, la experiencia quizás más intensa que hayan podido tener frente a fenómeno cultural alguno.

Muchos quedaron fascinados, trastornados. Muchos quedaron locos, escépticos, desorientados por el vibrante director del Centro de Cultura y Tecnología de la Universidad de Toronto. Nadie permaneció indiferente.

Foto I. Silva, 1976.
Hubo quienes sólo vieron lo anecdótico, los chistes, las paradojas de Marshall McLuhan. “No pretendo ignorar el hecho de que mis observaciones tengan su lado cómico” –dijo en una de sus conferencias el famoso investigador de la comunicación. “Creo que la vida es una comedia para quienes piensan y una tragedia para quienes sienten”.

Y a aquellas personas que manifestaron el hecho de que McLuhan no les había aportado gran cosa, respondió que, en general, las personas tienden a expresar sus sentimientos, sus puntos de vista, pero no su comprensión. Y eso es como una catarsis suave. Las personas se limitan a cuantificar, a hacer un inventario, a ratificar sus criterios, pero no se sitúan en una actitud de comprensión.

En una conversación informal en la cafetería del hotel, McLuhan nos dijo su frase más lapidaria: “Todo el mundo tiene derecho a defender su ignorancia”. Entonces no hay por qué preocuparse.

Para hacer un balance y un análisis de todo lo que McLuhan dijo en sus dos conferencias, en la rueda de prensa, y en las conversaciones privadas que tuvimos con él, no alcanzaría un cuerpo entero de “El Nacional”. El pensamiento de McLuhan no aguanta ninguna clasificación, ninguna categoría, no se puede encasillar en esquemas conocidos y por esa razón mucha gente no lo entiende y dice que es oscuro. Pero ¿qué es lo que está claro? Sólo el pasado está claro, lo que está empaquetado, lo que está muerto, lo que ya se acabó. Pero los procesos vivos, lo que está ocurriendo en nuestro tiempo, los problemas y situaciones que estamos viviendo no están claros y están cambiando constantemente. Y eso sí es difícil, inquietante y lleno de riesgos. Es el espacio acústico, global, donde no cabe la “visión del túnel”, como dice el propio McLuhan. Es el mundo que está siendo cambiado por las nuevas tecnologías, y que los investigadores sólo estudian desde el punto de vista cuantitativo. Se limitan a estudiar la infraestructura técnica (el “Hardware”) o los programas (“el Software”), pero no los efectos y el impacto social de las nuevas tecnologías. Llámense radio, TV, computadoras, satélites, máquinas de fotocopiar, etc.

McLuhan estudia los efectos. “No me preocupo por el contenido de los medios, sino por sus efectos. El contenido de las cintas de Watergate no es importante, lo que cuenta son los efectos que produjeron. Ignoramos los efectos porque no los estudiamos. Y los efectos son independientes del programa. El contenido de un medio es su usuario”.

A los radiodifusores venezolanos les dijo cosas que ciertamente no fueron alentadoras: la radio es un medio caliente, excitante, agitador, sobre todo en los países del Tercer Mundo. Es un medio muy peligroso para la gente que no tiene una formación cultural muy sólida. Y lo que no dijo: habría que cerrar la radio, dejarla descansar un poco.

Foto I. Silva, 1976.

Habló del hombre electrónico, de las personalidades carismáticas que funcionan en TV (las que son iguales a todo el mundo), habló del ocaso del capitalismo, de la descentralización de la información. “Los controles centralizados son contrarios a la estructura de los medios electrónicos. Las grandes burocracias tienden a centralizar, y como resultado pierden el contacto con lo que está pasando. El control centralizado sería el control de los programas. Se pueden controlar todos los programas, pero esto no significa que se pueda tener control sobre la actividad del medio mismo. El efecto de la radio, por ejemplo, es universal y de todo el ambiente. Y si el contenido del programa es el usuario (oyente, lector, espectador) es una ilusión pensar que se está controlando el medio al controlar el contenido. El contenido no es el medio. Hay que comprender los medios. No podemos sobrevivir sin comprender. La comprensión intensa –dijo McLuhan en una de sus conferencias– es el primer paso para la liberación de una situación”.

Él, que viene del mundo de las letras, del mundo visual, del individualismo, vive en un mundo que no es suyo y trata de comprenderlo, de estudiarlo. El día antes de que regresara a Canadá el profesor McLuhan nos concedió un rato largo para hablar. “No tengo ningún punto de vista privado que no pueda decir en público” nos había dicho en otro momento de conversación informal.

Y aquí está algo de lo que conversamos esa mañana en su cuarto del hotel. El artista conceptual venezolano Claudio Perna nos acompañó en la entrevista y tomó las fotos que ilustran este texto.

Libros nuevos, educación, arte, tecnología…

Foto Claudio Perna, 1976.

 Humanismo y tecnología

            –Después de “Take today: the executive as dropout”, con Barrington Nevitt, he seguido escribiendo libros con otros colaboradores que me introducen en sus campos y sus problemas. Estoy trabajando con un físico que da clases de poesía y física en la Universidad de Toronto, en un estudio sobre los efectos del alfabeto en las ciencias antiguas y modernas. El otro libro es “The laws of the media”, que va a salir muy pronto. Allí se estudian las tecnologías humanas. Buscando en las diferentes estructuras de las leyes de los medios, he descubierto que éstos son todos artefactos humanos, son todos formas de lenguajes, desde un alfiler hasta un tractor. Son como metáforas, puentes para pasar de una situación a otra. Desde este punto de vista toda tecnología humana, el lenguaje humano es tecnología y toda tecnología humana es lenguaje. Y si toda tecnología es humanística, la vieja división entre “hardware” y “software” desaparece.

            –La tecnología no consiste únicamente en cosas como plumas, lápices, receptores de televisión; también consiste en un juego de beisbol. Uno arregla un tipo de juego como una situación que trabaja en la sociedad para hacer algo. Tiene un efecto que es planificado, programado, controlado. Así que los juegos también son maneras de hacer metáforas, no importa si es un juego de pelota, una corrida de toros o un concierto sinfónico. Todo está hecho por el hombre. No hay divorcio, pues, entre tecnología y humanismo. Desde el lanzamiento del primer Sputnik, todo el ambiente está hecho por el hombre. Y eso es una gran revolución. Se llama ecología. Ahora hay una ecología de la tecnología. No podemos permitir que corran salvajemente su curso en un ambiente creado por nosotros mismos.

La nueva educación

            –Usted habló de un libro sobre educación.
            –Sí, se llama “Young people’s guide to the media”. Lo he completado con la ayuda de un par de amigos. Se usa en los liceos para ayudar a los profesores en la asignación de trabajos y proyectos a los estudiantes, de manera que los alumnos, en pequeños grupos de tres o cuatro, puedan dejar el salón de clases, salir a investigar y luego regresar para informar a los demás alumnos y profesores. Por ejemplo, una vez investigaron contratistas y constructores acerca de un edificio (cuánto tiempo podía permanecer en el lugar, cómo afectaba al ambiente a su alrededor, etc.). Para ellos es descubrimiento. Queremos cortar la idea del profesor que se lo dice todo a sus alumnos y permitir que los estudiantes se sientan involucrados en los asuntos del descubrimiento.

            –Casi no hay instrucción en ese libro. El estudiante electrónico no puede sentarse y escuchar al profesor todo el tiempo. Él tiene que participar, descubrir por sí mismo… También se están usando los medios técnicos nuevos para la educación, pero no han sabido utilizarlos. La universidad abierta resultó un fracaso. Colocar los viejos cursos en una forma nueva no funciona. Los viejos programas no pueden pasar por los medios nuevos. Ustedes habían preguntado algo sobre arte ¿no es cierto?


Puente sobre aguas turbulentas

            –La mayoría de los artistas que expresan este tiempo –dice Claudio Perna– son hijos de su pensamiento. No hay contradicciones sobre lo que usted dice y el arte nuevo de hoy en día. ¿Qué artistas vienen a verlo a usted, profesor? ¿Cuál es el diálogo entre usted y ellos? Porque usted también es un artista…
    –Yo no pretendo ser artista. El punto es que yo doy clase de literatura, enseño poesía simbolista, y tengo un libro sobre pintura y poesía (“Through the vanishing point”) y la relación en los espacios. Estudio los
diferentes tipos de espacios en la poesía desde los tiempos ancestrales hasta hoy en día, y también los espacios desde la pintura rupestre hasta nuestros días. Los pintores rupestres arreglaban sus imágenes en la oscuridad, no pensaban que las pinturas iban a ser vistas. Hicieron esas imágenes de manera mágica, para afectar a la gente de afuera: ESP (percepción extrasensorial). Eran mágicas. En la era electrónica queremos regresar cada vez más a la magia y a la ESP como parte de la experiencia ordinaria. Alguien preguntó la otra noche qué pensaba yo de la ESP, yo simplemente respondí que es una cosa obvia, una experiencia de todos los días para todo el mundo.

            –Actualmente la TV es una forma de ESP, también la radio. Todas las tecnologías eléctricas son ESP, porque usted no puede verlas mientras suceden, sólo ve los resultados. Pero la extensión de su sistema nervioso en el ambiente de la información eléctrica es todo ESP. Está más allá de su sentido ordinario de percepción. Pienso que es perfectamente normal. Yo desearía, en mi propio caso, que fuera menos. Yo voy demasiado lejos. Recibo demasiadas vibraciones. Es como una plaga...


–Díganos, profesor, ¿cuál es la tarea del artista hoy en día? ¿Qué debe hacer?

            –A través de mis estudios sobre la poesía descubrí hace mucho tiempo, que la tarea del artista es ser la antena de la carrera… El capta los mensajes mucho antes que cualquier otra persona. Está en una posición para guiar, ayudar en la navegación, a la gente que se está moviendo en aguas turbulentas. Usted sabe, hay una canción “Puente sobre aguas turbulentas” que significa la aguja, la aguja hipodérmica. Eso es lo que es el puente: la aguja de plata, la droga; eso también es tecnología, es un puente sobre aguas turbulentas. Ahora, el trabajo del artista es guiar a toda la sociedad sobre aguas turbulentas y apuntar el camino por el cual ellos deben reajustar sus percepciones, de manera que puedan llegar a relacionarse con sus nuevos problemas. Es la tarea del artista.


Objetivos no, jugar un papel sí

          –Profesor McLuhan: usted estudió los efectos de las nuevas tecnologías en la gente joven, sobre todo de los Estados Unidos. Dijo que esos jóvenes no están interesados en el consumismo, que se preocupan por la calidad, no por la cantidad, que no son ambiciosos individualmente, que son comunitarios, que no tienen dioses en la vida, pero que están muy interesados en encontrar un papel, un “rol”. Objetivos no, jugar un papel sí. ¿Qué significa “jugar un papel” en la era en que vivimos?

          
Foto I. Silva
  –“Role playing” significa desempeñar un papel como en el teatro. Uno puede ser muchos personajes a la vez. Una noche es Hamlet, otra noche es un chofer de taxi en el mismo teatro. El “jugar un papel” es el resultado de la alta velocidad de la información, donde el hombre debe ser flexible y adaptable a situaciones que cambian muy rápidamente. En el “role playing” las mujeres son mucho mejor que los hombres, porque es parte de su historia. Ellas no tienen un trabajo. Tienen muchos trabajos. Una madre no tiene un trabajo, sino tiene un rol, es decir muchos trabajos. Las mujeres han nacido “role players”, podríamos decir, y ciertamente en la edad eléctrica la especialización se ha vuelto hacia los hombres, y la dominación. Es un gran cambio y el “Women’s Lib”, como lo llaman, ha estado detrás de toda la revolución eléctrica. Las mujeres no saben eso. Ellas creen que teniendo una acción o una posición firme sobre sus derechos y necesidades van a lograr mucho, cuando hay todo un gran universo alrededor del cual podrían moverse y controlar.

            –Este tema lo estudio en mi último libro publicado, “Take Today”. El tema principal de ese libro es el efecto de la velocidad de la información eléctrica en las organizaciones humanas y en la toma de decisiones humanas. Hemos visto cómo los patrones de organigramas son disueltos por la velocidad eléctrica. El organigrama de una empresa no resiste aún a la velocidad del teléfono. El teléfono ha revolucionado la organización de los negocios. El otro tema de “Take today” es que toda la empresa tiende a moverse del “hardware” al “software” y el mantenimiento del trabajo (“job holding”) se va hacia el “role playing”. El trabajo es una actividad repetitiva cada día. El jugar un papel significa muchos trabajos al mismo tiempo. A eso nos ha llevado la era electrónica.

            –El otro gran tema es el hecho de que a la velocidad eléctrica regresamos a la escala humana. Se descentralizan todas las viejas estructuras, en la educación, política, negocios, en el ambiente de servicios. La escala humana regresa con el jet. Los hijos que están lejos pueden pasar las vacaciones en sus casas. El Concorde puede tal vez restaurar la unidad familiar…

            Y McLuhan tal vez regrese el próximo año para dictar un seminario en la Universidad Central. Algunos profesores de la Facultad de Humanidades le hicieron la proposición. Con sus alumnos venezolanos haría una investigación sobre algún aspecto de los medios de comunicación social en el país.

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